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Dentro de las filas del PSOE se ha generado cierto descontento a raíz de la determinación adoptada por el Gobierno español de otorgar cinco indultos parciales, sobre todo porque un trío de los favorecidos había recibido condenas por actos de corrupción. Dichas disposiciones salieron adelante en el Consejo de Ministros coincidiendo con la jornada en que la administración central dio a conocer la puesta en marcha de una Agencia de Integridad Pública junto con la presentación de un anteproyecto de ley enfocado en la misma materia.
Entre los beneficiarios figuran la expresidenta del Parlamento de Cataluña, Laura Borràs; el exalcalde socialista de Linares, Juan Fernández; y el gestor cultural Natalio Grueso. Dirigentes socialistas consultados por The Objective cuestionaron el momento elegido para anunciar las medidas y consideraron que la decisión puede resultar difícil de justificar ante la ciudadanía, especialmente en un contexto marcado por investigaciones y condenas relacionadas con corrupción.
Uno de los casos que mayor controversia ha generado es el de Borràs. La exdirigente catalana, condenada por el fraccionamiento de contratos durante su etapa al frente de la Institución de las Letras Catalanas, verá reducida su pena de prisión de cuatro años y medio a dos años. La multa y los 13 años de inhabilitación permanecen vigentes. El Ejecutivo argumentó que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña había considerado excesiva la pena de prisión.
La resolución generó asimismo recelos en el seno del propio PSOE. El jefe del Ejecutivo de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, puso en duda de manera abierta la aprobación de gracias penitenciarias por delitos vinculados a la corrupción, argumentando que dicha determinación es capaz de erosionar la reputación de la formación en una coyuntura de alta sensibilidad. Igualmente, descartó que deban aplicarse distinciones en función de la militancia política de los individuos sentenciados.
El segundo asunto vinculado a un exdirigente del PSOE recae sobre Juan Fernández, antiguo regidor de Linares. Su pena de tres años de cárcel quedó rebajada a dos, al tiempo que se ratificó su inhabilitación por un periodo de siete años. Dicha petición contó con dictámenes positivos del órgano judicial juzgador, el aval de las formaciones municipales socialista y popular, el respaldo del consistorio y el apoyo de una entidad vecinal.
Natalio Grueso, quien antes dirigiera la Fundación Centro Niemeyer de Avilés, fue beneficiado asimismo con una gracia parcial. El Ejecutivo optó por condonar la privación de libertad contemplada dentro de una sentencia que abarcaba ocho años presidiarios, ocho años de inhabilitación y una sanción económica. Dicha providencia, pedida por actores del ámbito audiovisual, se fundamentó en motivos humanitarios vinculados a su situación médica.
Grueso había sido condenado por irregularidades relacionadas con su gestión de la institución cultural, entre ellas facturas consideradas injustificadas por la Justicia. Tras la sentencia permaneció fuera de España durante más de dos años y fue localizado y detenido en Portugal en diciembre del año anterior.
Los otros dos indultos aprobados por el Consejo de Ministros corresponden a particulares condenados por delitos contra la salud pública. En ambos casos, las penas de prisión fueron reducidas a dos años y los tribunales sentenciadores y la Fiscalía habían emitido informes favorables.
La coincidencia temporal entre estas medidas de gracia y el anuncio de nuevas iniciativas contra la corrupción ha generado un debate dentro del socialismo español. Mientras el Gobierno defiende sus decisiones, sectores críticos del PSOE cuestionan que la concesión de estos indultos pueda enviar un mensaje contradictorio respecto a los compromisos de regeneración democrática e integridad pública.
Fuente: The Objective — The Objective