Los acreedores perjudicados por la supresión de las ayudas a las energías renovables en España han empezado a localizar bienes del gobierno para cubrir compensaciones pendientes. Entre los activos susceptibles de embargo se encuentran los aviones que utiliza el presidente Pedro Sánchez y otros altos cargos del Estado. Esta iniciativa tiene un antecedente claro: en 2020, Estados Unidos confiscó aeronaves pertenecientes al gobierno de Nicolás Maduro, lo que refuerza la posibilidad de que bienes españoles sean intervenidos si llegan a entrar en territorio estadounidense.
El incumplimiento de España con sus obligaciones internacionales genera tensiones crecientes. Los tribunales norteamericanos admitieron embargos por aproximadamente 700 millones de euros relacionados con la deuda que España mantiene con inversores en energías renovables, tras décadas de litigios y resoluciones favorables en diversos foros internacionales. Ahora, los acreedores buscan ejecutar estos fallos mediante la confiscación de bienes estatales, como los Falcons utilizados por miembros del gobierno y la Casa Real.
Antecedentes internacionales: el caso de Maduro
El caso de embargos a los activos de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en 2020 refuerza la posibilidad de que esto se repita en el caso español. En aquella ocasión, el Departamento del Tesoro bloqueó 15 aviones de la estatal Petróleos de Venezuela (PdVSA), argumentando que habían sido utilizados para apropiación indebida de activos y transporte de altos funcionarios. El bloqueo de estas aeronaves fue parte de las sanciones coordinadas por la Administración Trump contra el régimen de Maduro, en apoyo a la oposición liderada entonces por Juan Guaidó.
Entre los aviones embargados se encontraba el que Delcy Rodríguez utilizó en 2020, involucrado en un controvertido aterrizaje en el aeropuerto de Madrid-Barajas pese a las sanciones de la UE que le impedían acceder al territorio europeo. Este incidente diplomático continúa siendo un episodio decisivo que ilustra el uso de activos polémicos por parte de gobiernos sancionados.
La obligación financiera aún por saldar de España
El conflicto con los inversores en energías renovables se remonta a 2007, cuando el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero impulsó un plan de ayudas al sector para atraer inversiones. Sin embargo, en 2013 el gobierno de Mariano Rajoy eliminó las subvenciones de forma retroactiva, dejando a muchas empresas en pérdidas. La falta de acuerdos llevó a los inversores a tribunales internacionales, obteniendo laudos favorables por más de 2.310 millones de euros hasta ahora, cifra que incluye sobrecostes judiciales y financieros. A pesar de las resoluciones, España sigue sin cumplir las obligaciones de pago.
Ante esto, los afectados han conseguido la aprobación en países como Reino Unido, Bélgica, Australia, Países Bajos y Estados Unidos para confiscar bienes españoles. En EE. UU., además de los aviones, los acreedores han emitido notificaciones a entidades financieras y terceros relacionados con España, e incluso evalúan bloquear el contrato de compra de misiles Patriot valorado en 1.445 millones de euros.
Un impacto internacional negativo
España ha sido clasificada por el índice internacional de cumplimientos de laudos arbitrales como uno de los países con mayor cantidad de sentencias pendientes, junto a Venezuela y Rusia. Este incumplimiento ha afectado seriamente la confianza en la inversión extranjera, que cayó un 60% el año pasado. De concretarse los embargos, los bienes públicos se convertirían en piezas clave de una nueva escalada en los litigios internacionales contra el gobierno español.
Fuente: [The Objective y el enlace https://theobjective.com/espana/tribunales/2026-05-09/precedente-sanchez-estados-unidos-aviones-maduro/]